estudio & galería de arte contemporáneo

especializado en proyectos de arte para coleccionismo, interiorismo y arquitectura

 

EVA BEKIER

Polonia, 1960

Eva Bekier realizó sus estudios en la Academia de Dibujo y Pintura de Waldemar Dinermann, profesor de la Escuela de Bellas Artes de Milwaukee (EEUU), y posteriormente en la Academia de Dibujo y Pintura de Jaime Sánchez en Madrid, realizando exposiciones en diversas galerías de Varsovia, Berlín, Ámsterdam, Madrid y París.

"Su creación artística ha transitado por diferentes espacios en las últimas décadas, aunque algunas de sus características fundamentales, a las que se ha mantenido fiel, son la entonación siempre lírica, el tratamiento exquisito de las superficies y la gran importancia concedida a la luz, el trazo y el color. Hay algo de música en sus composiciones, algo tan tenue como el sonido de los violines porque quizá, como Paul Klee, ella también se proponga sacar de paseo a la línea. El color gris, que aparece en múltiples composiciones de la artista, es una referencia a los ámbitos imprecisos del sueño y el secreto lenguaje del alma, además de a la ambigua atmósfera donde se efectúa la copulación de los amantes, donde al mismo tiempo todo es luz y todo oscuridad. como se aprecia en algunas de las sentidas composiciones de Eva, protagonizadas por el mar y el firmamento.

(...) La crítica Agnieszka Gniotek estima que “Bekier se sirve de una complicada técnica, en la cual junta sobre el soporte de cartulina pintura acrílica con esbozos de pastel y, parcialmente, con lápiz, en sitios ya cubiertos con gruesas capas de materia plástica. Es una pintura espontánea que se alimenta de emociones y está muy alejada de las rigurosas geométricas o de las deliberadas construcciones”. El profesor Roman Wozniak, de la Academia de Bellas Artes de Varsovia, mantiene que “la pintura de Bekier es muy íntima, creada por una persona de una sensibilidad extraordinaria, y dirigida a unos espectadores muy exigentes”. Por su parte, el pintor Jaime Sánchez, que ha sido su profesor durante su estancia madrileña, destaca “su gesto fuerte y a la vez tierno, envuelto en una dramática atmósfera”, rematando que “son fuertes sus contrastes que parecen conducirnos a esa luz que surge en destellos apasionados, donde su obra reaviva esperanza como el puente que enlaza la dicotomía entre el bien y el mal”.

Tras su exposición en París en 2005, su obra fue saludada por críticos y poetas con elogios. J. Dantem calificó los cuadros de la muestra como “trabajos bellos que invocan los sueños y emociones”. Luna Benemugi define su temática: “Los muros desgastados, los restos de pintura, la belleza de una ciudad degradada”, y se atreve a dar la más excelsa de las adjetivaciones: “Poesía”. Martín Malkonian dice que Bekier “con su bravura deja huellas de ella misma en su pintura”. Sin embargo, posiblemente sea la crítica de arte española Amalia García Rubí la que más correctamente ha penetrado en los intersticios de la personalidad vital y artística de Eva Bekier como dejó escrito hace algunos años en las páginas del periódico “El Punto de las Artes”. Transcribo sus palabras: “Eva Bekier pinta desde sus espacios privados alimentándose diariamente con la sana impureza de sus colores: negro, blanco, gris dominante, algún azul, ocre o rojo, a golpe de brocha, de embadurnado, de grattage, de instantáneo gesto caligráfico, de collage hasta completar los ritmos conmovedoramente disonantes de sus cuadros.

(...) Actualmente Bekier trabaja exclusivamente sobre papel, utilizando formatos medianos y pequeños, con el acrílico como material por su rápido secado, proyectando en sus obras una especie de informalismo ajeno a la materia, que está confabulado por la mezcla a partes iguales de la razón, la emoción, el pensamiento y la poesía. (...) Sigue construyendo algunas obras con palabras sobre palabras, un alfabeto personal dispuesto como un poema, y el añadido de la mancha como signo fundamental, además de la magia, la alquimia, que aspiran a transformar la realidad en un símbolo múltiple, heridor y muy puro, arrancado de una verdad profunda.” Carlos García-Osuna, Escritor, Periodista y Crítico de Arte, Editor de la revista Tendencias del Mercado del Arte